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Columna: Decíamos ayer México vive bajo la sombra del hambre y la pobreza Por El Último Don Juan

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Sin proponérselo, premios Nobel de Economía se posicionan como portavoces de la hecatombe del ser humano.

En Estados Unidos, lo mismo que en el mundo, se activaron las luces amarillas con la llegada de Donald Trump. Pero, sobre todo, allá se han accionado las alertas rojas porque su población blanca de mediana edad y con menos educación se está muriendo a un ritmo inusitado. Este grupo es el que contribuyó en gran medida al arribo del actual mandatario a la presidencia estadounidense.

¿Castigo divino? Pues, no. De acuerdo con lo que se ha publicado, el Nobel de Economía Angus Deaton y la economista Anne Case recién presentaron un estudio en el que se expone que en 1999 la tasa de mortalidad de la población blanca era 30% más baja que la de los negros de sus mismas características; en 2015, la mortandad de los blancos era 30% más alta que la de los afroamericanos. Entre las principales causas del cambio, que revierte décadas de progreso, está el aumento de suicidios y muertes por sobredosis de drogas y alcoholismo, así como el de cáncer, enfermedades cardiacas y obesidad.

En México, sin tener el amplio segmento demográfico de EU, también cambió la tendencia de morbilidad de la población en general, y por causas prácticamente similares a las del país vecino. Autoridades alertan que siete de cada 10 personas padecen sobrepeso y obesidad. De ellas, el tres por ciento tiene obesidad mórbida, considerada muy peligrosa por sus complicaciones y riesgo de muerte.

Autoridades de Salud han alertado que entre la población infantil existe un riesgo muy elevado de desarrollar diabetes, hipertensión o incluso presentar enfermedades del corazón.

Y es que vivimos bajo la sombra del hambre y la pobreza. La presente Administración Federal, por primera vez en la historia reciente del país, en su momento asumió que el hambre era uno de los grandes problemas a resolver. Sin embargo, al tiempo que nos situamos entre las primeras 15 economías internacionales, aún enfrentamos altos niveles de pobreza y carencia social.

De frente al proceso electoral de 2018, expertos del país han destacado la necesidad de contar con propuestas claras y específicas en México para abatir la pobreza y la desigualdad. En diversos foros han referido que mientras la “mayoría” de naciones de América Latina bajaron sus índices, en México subieron.

Citan estudios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en los que se refieren que en 2005: Bolivia tenía 63.9% de pobres y bajó a 42.4% en 2011; Brasil pasó de 36.4% a 18.6 en 2012; Perú transitó de 52.5% a 25.8 en 2012, y México creció de 31.7% a 37.1% en 2012.

Sin embargo, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reporta que las carencias sociales (rezago educativo, acceso a los servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, acceso a servicios básicos en la vivienda y de acceso a la alimentación) en México disminuyeron durante 2015, y se colocaron en su menor nivel desde 2010.

En su análisis La evolución de las carencias sociales 2015 y su comparativo con la serie 2010-2014, el organismo federal precisa que la población en situación de carencia por acceso a la alimentación se redujo de 28.4 millones de personas (24.8% de la población) a 26.4 millones de personas (21.7%) entre 2010 y 2015.

El grado de inseguridad alimentaria que tuvo la mayor reducción, agrega, fue la inseguridad alimentaria severa al pasar de 10.8 en 2010 a 8.7 por ciento de la población en 2015.

En este periodo trumpiano (porque aún se tiene la perspectiva de que no concluya su mandato de cuatro años), hace unos días visitó México el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, quien advirtió que una eventual desaparición del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) podrían afectar el crecimiento  de entre 3.5 a 5 puntos porcentuales del país y provocar mayor debilidad del peso frente al dólar e incrementar la pobreza.

Lo cierto es que los efectos podrían ser mayores, también por otros factores como el proteccionismo del mismo Trump  y cambios en los veleidosos escenarios internacionales, de los que históricamente somos extremadamente susceptibles.

Los Nobel de Economía, Joseph Stiglitz y Krugman avizoran que Trump va al fracaso. El primero le apuesta al hundimiento de las políticas macroeconómicas del estadounidense y el otro prevé la caída del gobierno republicano.

Pero en México, en materia de pobreza, frente a los hechos ¿qué valen los argumentos?

Sólo para iniciados

A unos meses de que empiece el destape, formal, de candidatos a la Presidencia de la República, ni los suspirantes ni sus partidos políticos han delineado un programa claro y viable para cambiar al país en materia económica, social, educativa. ¡Y ni lo habrá! No está por demás una profunda revisión al proyecto de país “Por México hoy”, propuesto por Cuauhtémoc Cárdenas… La precampaña y registro de candidatos en el Estado de México inició y han empezado a salir los muertos del clóset…

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